MANICOMIO PROVINCIAL DE MURCIA

Pocos murcianos saben, que en pleno corazón de la ciudad de Murcia (en la época las afueras de la ciudad) existió hasta no hace tantas décadas el Manicomio Provincial de Murcia. Pocos también, quienes podrían hablarnos de él, ya que tuvieron la oportunidad de conocerlo en pleno funcionamiento.

   El manicomio fue construido junto a la iglesia de San Esteban, en el “huerto de la Casa de Misericordia”  calle de la Acequia, hoy calle Acisclo Díaz. Tras ser demolido a mitad del siglo pasado, el solar fue convertido en jardín y de ahí el olvido con el paso de los año.  En la actualidad aún se puede contemplar un pequeño vestigio conservado en recuerdo del manicomio. El pórtico de su entrada.

ACTUALIDAD CALLE ACISCLO DÍAZ

 

Noticia en Periódico “La Verdad” de Murcia 24-09-2009

Los muros hallados en San Esteban pertenecen al antiguo manicomio y no son árabes

«Los restos de muro hallados en el jardín de San Esteban son del antiguo manicomio provincial y no de la muralla medieval. Hasta el momento no han aparecido estructuras de época medieval en las excavaciones arqueológicas que se llevan a cabo -desde hace 12 días- en la zona, como labores previas a la construcción del parking». Así de tajantes se mostraron ayer los arqueólogos de la empresa Arqueología Técnica y de Gestión (Arqueotec), contratada por La Generala, para llevar a cabo la excavación, supervisada por la Dirección General de Bellas Artes.
Los restos de un muro, que aparecen en la fotografía que ilustra esta información, corresponden a la tapia norte de la Casa de Misericordia y Manicomio Provincial (siglos XIX-XX) y detrás, restos de la piscina recreativa de la Casa de la Misericordia, que es de los años 40, del siglo XX.

    El edifico ocupaba una superficie de 6.000 m², compuesto de dos plantas con dos galerías de cien metros de longitud divididas por otras que servían de unión entre dichas galerías. El ala izquierda estaba destinada a hombres, y el ala derecha a mujeres. El manicomio estaba habilitado para 300 asilados.

    En la planta baja se encontraba la portería, despacho del director, habitaciones para los practicantes encargados del gabinete de baños, comedor y  cocinas, las celdas destinadas a epilépticos, furiosos y sucios. Las celdas para locos furiosos estaban  almohadilladas para evitarles la crueldad de la camisa de fuerza. También se encontraban los lavabos, retretes y enfermerías como el gabinete hidroterapia.El coste de la sala de hidroterapia no baja de tres mil duros.

   Unas grandes escaleras  de mármol blanco daban acceso a la primera planta. En este piso se encontraban los dormitorios con la novedad de camas con “sommier” y mesitas de noche en todas las habitaciones, salas para dementes tranquilos, pensionistas, salas de recreo y de visitas, roperías, y las habitaciones para el personal de dirección,  administración como para las Hermanas de la Caridad. Asientos de piedra en todos sus 14 patios de recreo.

    La albañilería del centro corrió a cargo de  Antonio y Mariano Hernández. La lampistería Ríos. La herrería a los Sres. Agüit, Peña y Monzó. La cristalería a Manuel Pérez. Los trabajos en mármol José Sánchez.  La tapicería Mariano Trigueros. La carpintería Ramón Sierra y José Fernández Y tanto la dirección de la obra como sus planos, corrieron a cargo del arquitecto provincial don Justo Millán. Superando el coste total estimado de 50.000 mil duros.

 HISTORIA

    El 25 de mayo de 1866 debido a las lamentables condiciones de salubridad e higiene de los enfermos mentales  en el Hospital Provincial el presidente de la junta provincial expone la necesidad urgente de construir el manicomio, dadas las lamentables condiciones . La junta eleva a la Diputación el ruego de que proporcione los medios necesarios para llevar a cabo dicha edificación capaz para 50 acogidos de ambos sexos y que esta petición se haga a través del Sr. Gobernador Civil.

    El 26 de octubre de 1866, se le encarga al Arquitecto Provincial Justo Millán. (A él se debe, entre otros edificios importantes de Murcia, la fachada de San Bartolomé, el Hospital (remodelación), la Cárcel Provincial, el Teatro Circo, la Plaza de Toros y las dos reconstrucciones del Teatro Romea, tras los incendios de 1879 y 1889)  que proceda a formar presupuesto del  nuevo Manicomio en el varias veces citado huerto de la Casa de Misericordia.

     El 27 de diciembre de 1867 consta que las obras se habían iniciado, ya que el Director de la Casa de Misericordia hace un manifiesto.

    “Con la salida de los acogidos que por su edad pueden ganarse la subsistencia, los talleres han quedado sin personal, y los pocos que restan están dedicados a las obras de construcción
del nuevo pabellón de dementes para proporcionar la economía posible”.

     Pero las obras se paralizaron casi 30 años por falta de fondos y mal entendimiento. Hasta que D. Juan de la Cierva termine de una vez con tanta pasividad y tan contradictorios criterios, consciente de la intolerable situación de los enfermos psíquicos.

    En su “Notas de mi vida” escribe las lamentables condiciones del “Departamento de dementes del Hospital”, donde “en unas celdas inmundas se hacinan los dementes que en esta tierra abundan”.

      La ciudad de Murcia necesitaba de urgencia terminar el Manicomio (aquel que se empezó a construir hacía 30 años, contando ya con los cimientos y parado por falta de fondos). Juan de La Cierva para cubrir esa necesidad, realizó una gran campaña para que los pueblos pagaran los atrasos y concluir la obras empezadas. Organizó festejos, rifas, corridas de toros benéficas, certámenes, propaganda en prensa, todo para recaudar fondos. Lo que hizo que las obras se reanudaran y concluyeran en poco tiempo.

     El 11 de Noviembre de 1891  se le adjudicó a D. Mariano Hernández, que ofreció ejecutar el metro cúbico de ladrillo a 20,15 Pts. y el de mampostería a 7,85 Pts.

   El 3 de octubre de 1892 Juan de La Cierva como Vicepresidente, notificó que  las obras del Manicomio estaban a punto de concluir y que había que conformar la dirección del manicomio.  Como no hubo consignación para el cargo, D. José Cánovas Casanova se ofreció voluntario para director del centro.

     El 29 de octubre de 1892, el manicomio ya estaba dotado de mobiliario como de ropas. Se preparó todo para la inauguración.  Una solemne celebración religiosa. A la que se invitaron a las autoridades, corporación y otras personas.  Con la  bendición del muy ilustre provisor de la Diócesis.

       El 30 octubre de 1892 se inauguró el Manicomio Provincial de Murcia.

Junto a la entrada del pabellón de hombres se colocó una lápida en reconocimiento a Juan de La Cierva.

    “Se debe este Manicomio a los esfuerzos de D. Juan de La Cierva y Peñafiel, Vicepresidente de la Comisión Provincial, que lo edificó en 11 meses. 1.° de noviembre 1892.” 

       Juan de La Cierva colocó otras lápidas en la rotonda del edificio. En una de ellas se podía leer:

“A Don Juan Dorda Morera, que impulsó estas obras siendo Gobernador Civil”. “A las Señoras de Murcia, que con su caridad contribuyeron poderosamente a la terminación de esta obra”. “Al Sr. D. Francisco Zabálburu y Besabe, Diputado a Cortes por Muía, que con importantes donativos ayudó a la construcción de este Asilo, en prueba de respeto y gratitud. Octubre de 1892”. “A cuantos con sacrificios y donativos de todas clases ayudaron a la construcción de este Asilo para ejemplo de futuras generaciones y en testimonio de gratitud. Octubre 1892.”

 Poesía de Frutos Baeza que la recoge en su opúsculo “Pólvora en Salvas” y que se publicó en “El Diario de Murcia” (l-XI-1892). Mirando al Manicomio

    El testimonio de periodistas e intelectuales de la época acreditan el juicio que el nuevo establecimiento mereció.

   “El Diario de Murcia” dedica un número casi exclusivamente al Manicomio en la víspera de su inauguración; y en él Frutos Baeza lo califica de “soberbio Palacio de la Caridad”
    Pascual Martínez Palao de “esa maravilla que es entre todos los edificios públicos el que más honra a Murcia”
      Joaquín Báguena de “útil y suntuoso edificio”.
      B. Glosa de “hermoso edificio que ha de proporcionar, la salud a gran número de enajenados”
     Tomás Maestre de “suntuoso edificio… y magnífica morada que desde hoy, para honra y gloria de Murcia, es casa de pobres alienados”
   Joaquín Báguena de “Manicomio que honra a nuestra Ciudad y es uno de los mejores de España”. Todos ellos, claro es, elogian el singular esfuerzo de Juan de la Cierva y el acierto de Justo Millán.

     Terminación de un soneto de Pío Tejera, de ferviente adhesión a La Cierva, que dice así:

¡Supuesto que es tan grande el Manicomio
y lo ha hecho Vd. para los pobres locos,
meta en él a los libre-pensadores!

      El 31 de octubre  se trasladaron a los  enfermos.  De la contabilidad se encargará D. Anselmo Lorencio y Rubio, quien era ya secretario interventor de la casa de Misericordia. El nombre que se le da al nuevo Centro y que constó en su frontis hasta la demolición, fue el de “Asilo Provincial de Enfermos Mentales”.

    114 enfermos (74 hombres y 40 mujeres) fueron los trasladados desde el departamento de San Juan de Dios. Pero en tan sólo unos años todo cambió. El manicomio se vio desbordado de enfermos, incluso superando su límite. La falta de fondos, de personal hizo que poco a poco, la atención a los enfermos no fuese la merecida llegando a ser imposible su funcionamiento y mantenimiento.

     Enero de 1899 se rechazó la instalación de luz de petróleo por su coste, y se acordó la de acetileno por ser más económico. Años después se cambió a una de gas, pero en 1905  el Manicomio se quedó sin luz por falta de pago de los recibos. La empresa Gas Lebón cortó el suministro.

       Comunicación del Diputado Inspector (D. Diego Avilés García) de 1907 :

“Los dementes están desnudos, las celdas de furiosos dejan mucho que desear y no es posible hacer uso de ellas”. “Los acogidos del Manicomio hace tiempo que carecen de las ropas indispensables para cubrir su desnudez” y “es preciso que se construyan a fin de procurar su abrigo durante la estación”.

     Con 600 hospitalizados en muy malas condiciones  y tras 75 años de funcionamiento el manicomio fue abandonado. Unos años después demolido, pasando a formar parte del pasado de la ciudad de Murcia cayendo en el olvido rápidamente.

     Pocas fotografías he podido encontrar del interior del manicomio salvo las publicadas en prensa. Aunque sí he podido recopilar unas “curiosas” fotografías de dibujos realizados en las paredes del manicomio por enfermos.

                                                                                                                                           Valentín Sarabia

DIBUJOS REALIZADOS POR UN ENFERMO EN LAS PAREDES DEL MANICOMIO 
(Manicomio Provincial de Murcia – Año 1930 – Fuente fotos Dr. Lafora)

DIBUJOS REALIZADOS POR UN ENFERMO EN LAS PAREDES DEL MANICOMIO DE MURCIA
(Manicomio Provincial de Murcia – Año 1930 – Fuente fotos Dr. Lafora)